Mi suegra, sale de vez en cuando de excursión y viajes con el imserso, y cuando en su itinerario no encuentra dedales se da una escapadita acompañada de alguna amiga para conseguirlos, busca por todas partes aún sin que la entiendan, como es el caso de hace 2 años, se fue al Algarve portugués y le costó entenderse con l@s vecin@s portugueses, pero consiguió éste tan bonito.

Mi madre, que cada vez que se entera que alguien va de viaje aunque sea de un día les encarga dedales, y disfruta de lo lindo tocándolos entre sus dedos que son sus ojos (como la mayoría sabéis, por desgracia, no ve); estoy segura que de poder ver seria una gran coleccionista, tiene una gran pasión por mis dedales y porque la colección de Virginia siga creciendo.
Mari, que cada vez que viene trae el bolso cargado de dedales, su hija fue a Brujas y me trajo este bonito goterón de agua.
Su hija Beli me regalo entre otros éste de la Virgen del Reposo, de Valverde del Camino, en Huelva.

De otr@s much@s colaborador@s he hablado ya, y más adelante os seguiré contando.
Hoy quiero terminar diciéndoos que hay un gran ausente, aunque esté siempre presente, es MI PADRE, estoy segura que los ve y estará contentísimo de lo que conseguí en estos más de 7 años desde que nos dejó, él fue siempre mi más fiel colaborador, complice, confidente, guía, consejero, maestro y cómo no, mi mejor crítico. Un pilar fundamental, una base muy sólida para todos sus 4 hijos y su esposa.
Desde muy pequeña mi madre por su falta de vista nos enseñó, que así como él era sus ojos, sus pies, sus manos, su lazarillo, debía ser también para nosotros todo lo que ella no podía, y así desde siempre era el primero en enterarse de todo lo bueno y lo malo que pasó en mi vida, niñez, adolescencia y hasta la madurez, y con este blog como con tantas otras cosas le hecho mucho de menos, sobre todo el día que lo estrené.
Cada cosa que mis manos hacían no las veía nadie hasta que él las miraba y me daba su opinión, y si no nos parecía bien no las veía nadie más, luego se las poníamos a mi madre en las manos, cuantos momentos de complicidad irrecuperable, que gran padre, marido, abuelo y mejor persona, cuánta falta nos hace, yo en momentos dificiles sueño con él y percibo su fuerza y protección.
Bueno que no quiero llorar, otro día más un abrazo. Buenas noches.











































